
Lograr el pico de radiación UV adecuado
La mayoría de las lámparas UV se autodenominan “germicidas”, pero existe una gran diferencia entre una simple bombilla y una herramienta realmente diseñada para trabajar con precisión. Todo depende del pico espectral de la radiación emitida.
Nos centramos en un rango muy pequeño: entre 253,7 nm y 254 nm. Si nos desviamos unos pocos nanómetros de este rango, el ADN y el ARN no absorben los fotones de manera efectiva. Eso significa que tendremos que dejar funcionar el sistema durante más tiempo o aumentar la temperatura para obtener los mismos resultados. Es una pérdida de tiempo y energía.
La física compleja del arco eléctrico
Para obtener la potencia deseada, ajustamos la mezcla de gases y la presión dentro del envoltorio de cuarzo. El vapor de mercurio a alta presión genera un arco de plasma más denso, lo que permite emitir más fotones. Pero hay un costo: esa mayor potencia ejerce mucho estrés sobre los electrodos. Para evitar que se dañen demasiado rápido, utilizamos filamentos de tungsteno tratados con torio.
Y un consejo: si se introducen demasiados vatios en un tubo corto, se generará un choque térmico. Hay que encontrar el equilibrio adecuado entre la densidad de potencia y el espesor de las paredes de cuarzo; de lo contrario, el vidrio se agrietará durante los ciclos de encendido/apagado rápidos.
Por qué importa el vidrio
El vidrio estándar actúa como una barrera que bloquea los rayos UV. Por eso utilizamos cuarzo sintético de alta pureza, con un contenido muy bajo de hidroxilo (OH). Esto asegura que los fotones de 254 nm puedan salir de la lámpara, en lugar de quedar atrapados en el vidrio. Nos aseguramos de que el cuarzo tenga una transmisión mínima del 92%.
El cuarzo más barato tiende a volverse amarillento o a dañarse con el tiempo. Es frustrante, ya que la potencia de emisión disminuye mucho antes de que el filamento se dañe realmente.
Aspectos prácticos
Cuando se conectan estas lámparas en sistemas de alto rendimiento, la impedancia de la lámpara y el balasto deben ser compatibles. De lo contrario, habrá problemas como parpadeos molestos o puntos de conexión que se calienten demasiado.
Hemos diseñado estas lámparas para reemplazar las lámparas tradicionales en sistemas industriales de climatización e instalaciones de agua. Deben encajar perfectamente en esos sistemas.
Un último consejo: los rayos UV-C de alta intensidad dañan gravemente los plásticos y las juntas. Si las instala en espacios reducidos, revise bien los sellos. Si utiliza materiales inadecuados, estos se volverán frágiles y se agrieterán en pocos meses.