
Dejen de adivinar con sus sistemas de UV basados en galio y yodo
Hablemos de las lámparas de galio y yodo. Si las utilizan para procesos de curado o esterilización de alta precisión, saben que son muy eficaces. Pero durante mucho tiempo, hemos utilizado estas lámparas de forma “a ciegas”. Las encendemos, esperamos lo mejor y confiamos en que el rendimiento sea el adecuado.
Es hora de dejar de hacer eso. Estamos pasando a utilizar sensores que permiten monitorear la energía generada por las lámparas en tiempo real, así podrán saber cuándo el rendimiento comienza a disminuir.
La parte complicada de la física
El problema es que estas lámparas son muy exigentes. Dependen de una mezcla química muy específica para alcanzar los picos de radiación UV necesarios. A diferencia de las lámparas de mercurio convencionales, las lámparas de galio y yodo requieren una tensión estable. Si la fuente de alimentación varía aunque sea un poco, el espectro de radiación también cambia.
Por eso no basta con mirar la corriente que consume la lámpara. Eso no nos da toda la información necesaria. En cambio, utilizamos sensores directamente en la fuente de radiación para medir la intensidad real. Es la única manera de saber qué está sucediendo realmente.
Fin de los reemplazos según un calendario
En la mayoría de las tiendas que conozco, las lámparas se reemplazan según un calendario, quizás cada 1,000 horas.
El problema es que o bien tiran a la basura una lámpara que aún funciona bien, o peor aún, no logran curar bien el producto porque la lámpara deja de funcionar después de 800 horas. Es un riesgo innecesario.
Al integrar sensores IoT en el diseño de las lámparas, se obtiene información en tiempo real sobre la intensidad de la radiación UV. Utilizamos transductores digitales para enviar datos de potencia e intensidad directamente al PLC central. Cuando la intensidad cae por debajo del valor deseado, se informará al instante. Se reemplaza la lámpara justo cuando es necesario. Ni más ni menos.
Algunas cosas a tener en cuenta
Esto no es magia, y hay algunos compromisos que hay que tomar en consideración.
Primero, el hardware añade algo de peso al cabezal de la lámpara. Debe asegurarse de que los soportes de montaje puedan soportar el peso adicional del sensor.
También hay que prestar atención al calor. Estos sensores son sensibles. Si los ventiladores de enfriamiento dejan de funcionar, el sensor podría indicar un valor bajo, incluso si la lámpara sigue funcionando. Para solucionarlo, conecte el sensor a la misma alarma de emergencia que la fuente de alimentación principal.
Es un ajuste sencillo que elimina la necesidad de adivinar. Deja de esperar que todo funcione bien y comience a medirlo realmente.