
Hablemos sobre las lámparas de yodo de galio para uso en rayos UV.
Hemos pasado mucho tiempo recorriendo las instalaciones de unas 3,000 plantas de impresión diferentes. Queríamos averiguar dónde fallan realmente los sistemas de rayos UV.
Lo que descubrimos es que, en la mayoría de los casos, el problema no está ni siquiera en la bombilla en sí. El verdadero problema es una incompatibilidad entre la luz emitida por la lámpara y los fotoiniciadores presentes en la tinta. Por eso, para trabajos industriales de alta velocidad, recurrimos a la tecnología basada en yodo de galio (GaI).
Lograr una curado adecuado
Las lámparas convencionales de mercurio suelen tener un pico de emisión en 254 nm y 365 nm. Pero las lámparas de GaI desplazan esa luz hacia el rango de 300 nm a 400 nm.
¿Por qué eso es importante? Porque las tintas de película gruesa y los recubrimientos pigmentados actúan como un escudo, bloqueando los rayos UV de onda corta. Si se utiliza la lámpara incorrecta, se produce un “curado superficial”: la superficie parece sólida, pero la capa inferior sigue estando húmeda. Al enrollar el rollo, todo se mancha o se despega.
La lámpara de GaI logra penetrar esa capa y actuar en profundidad.
Manejo del calor
El problema es que las lámparas de galio generan mucho calor. Para obtener la potencia necesaria, se invierte mucha energía en un espacio reducido, lo que supone una gran carga para el vidrio de cuarzo. Para evitar que las tuberías se agrieten al encenderlas y apagarlas, utilizamos sílice fundida. Esta materiales resisten mejor los choques térmicos.
Pero hay que vigilar también los sistemas de enfriamiento. Si el flujo de aire no es adecuado, se pueden generar problemas. La lámpara puede quemarse demasiado pronto, o, peor aún, el sustrato puede deformarse.
Ajustes necesarios
Nadie quiere volver a cablear toda la imprenta solo para cambiar una bombilla. Lo sabemos. Por eso, diseñamos estas lámparas como reemplazos directos. Utilizan los mismos conectores y dimensiones que los que ya existen. Es sencillo.
También invertimos mucho tiempo en la composición de los electrodos, con el objetivo de evitar el “sputtering”. ¿Saben ese film oscuro que se forma en el interior del vidrio? Eso es sputtering. Esto reduce la eficacia de la lámpara mucho antes de que se agote el gas. Nos esforzamos por mantener el arco eléctrico estable, para que la luz sea constante desde un extremo al otro de la tubería.