
En la línea de producción de prendas, ese olor intenso y desagradable que se genera durante el secado rápido no es solo molesto. Se trata de compuestos orgánicos volátiles que se liberan porque el proceso de curado aún no ha finalizado. Para solucionarlo, utilizamos lámparas UV diseñadas para el tratamiento de agua y la fotocatálisis de compuestos orgánicos volátiles. El objetivo es lograr una activación completa del fotoiniciador y oxidar los solventes restantes, en lugar de simplemente hacer que la tinta parezca seca.
Lo importante detrás de todo esto
Utilizamos lámparas de mercurio de presión media, con una emisión espectral precisa: un fuerte espectro en 365 nm y un espectro UV-C de banda ancha, lo que permite una penetración profunda y un enlace rápido entre las moléculas. La intensidad de irradiación alcanza los 12 W/cm² sobre el sustrato, lo que significa que se genera entre 800 y 1200 mJ/cm² de energía de curado en cada paso. Los reflectores están hechos de aluminio anodizado de alta pureza, con un recubrimiento dicróico que permite regular el espectro y maximizar la cantidad de radiación UV útil. Los envoltorios de cuarzo sin ozono y las temperaturas de operación controladas aseguran que la lámpara sea adecuada para tintas y sustratos sensibles. Si se opera dentro de las condiciones recomendadas y se mantiene un flujo de aire adecuado, la lámpara puede funcionar durante más de 5,000 horas, con menos del 5% de disminución en su rendimiento.
Por qué funciona en el secado rápido
En el secado rápido, el campo UV descompone los solventes residuales y los monómeros no reaccionados, lo que reduce los olores y las emisiones, sin necesidad de utilizar calor. La impresión queda completamente curada: sin adherencia excesiva ni migración de materiales, listo para ser utilizado de inmediato. Los tiempos de ciclo se reducen, ya que la reacción es fotoquímica y no térmica. Además, el uso de energía disminuye, ya que la lámpara se enciende rápidamente y mantiene una intensidad constante. Esto garantiza una adhesión consistente, estabilidad de color y menos compuestos orgánicos volátiles en los gases de escape, lo que facilita el cumplimiento de las normativas.
Qué hay que tener en cuenta
Es necesario elegir la lámpara adecuada según el ancho de la impresión y la velocidad de la línea de producción. Si la lámpara tiene poca potencia, no se completará el proceso de curado. También es importante verificar cómo transmite luz el sustrato a 365 nm, y asegurarse de que el espectro de absorción del fotoiniciador de la tinta coincida con ese valor. El sistema requiere un flujo de aire controlado y reflectores limpios; si la lámpara o los reflectores están sucios, la intensidad de irradiación disminuye rápidamente. Si se opera fuera de la tensión recomendada, el espectro de luz cambia y la vida útil de la lámpara se reduce. Es necesario planificar bien la gestión térmica y asegurarse de que los componentes eléctricos sean compatibles con el diseño de la lámpara.